REBELIÓN A BORDO

 

 Artículo de Julián Delgado en “La Razón” del 29.11.05

 

 Por su interés y relevancia he seleccionado el artículo que sigue para incluirlo en este sitio web.

 

La semana pasada asistí a un acto organizado por Ágora Socialista y Socialistas en Positivo, dos de los grupos críticos con la dirección del PSC por la deriva nacionalista que ha adoptado, por dejarse arrastrar por el radicalismo de ERC al estrambótico proyecto de nuevo Estatut. Mi primera sorpresa fue ver la sala de la Sedeta repleta, con unas 400 personas, más o menos, sin pasar por esa máquina de reducción humana de la que dispone el ínclito delegado del Gobierno de Madrid.

Todas eran militantes o votantes socialistas, no nacionalistas.

La conferencia corrió a cargo del catedrático Francesc de Carreras, que ilustró a la concurrencia de lo que ya presentía: el proyecto de Estatut es un torpedo a la Carta Magna; hace una nueva interpretación de ella convirtiendo el término «nacionalidad», de sentido cultural, en el de «nación », con sentido político, lo mismo que defiende ETA (esto último lo añado yo por mi cuenta); lamina el espíritu de la Transición con el que tan buenos frutos hemos obtenido; reprime el castellano con la misma saña que Franco pusiera con el catalán, llegando a fomentar la denuncia anónima; y prescinde de la labor de 25 años de desarrollo estatutario para convertir Cataluña en un Estado confederado.

Las intervenciones de los asistentes expresaron un profundo malestar por entender que sus votos habían sido traicionados por un Maragall que, sabedor que con la derrota en las últimas elecciones se le acababa la vida política, decidió, por su cuenta, pactar con los independentistas y liderar un proyecto que no figuraba en el programa del partido. Es más, que es contrario a sus propios principios. Y hubo indignación porque, aún siendo el Estatut un plan de máxima trascendencia, no había merecido el más mínimo debate interno, se había redactado por unas pocas personas, casi clandestinamente, y la militancia se enteró de su contenido real y de su alcance por los medios de comunicación.

Hoy en el PSC se alzan voces críticas sin tapujos, sin miedo a la represión que siempre se ha desencadenado contra los disidentes.

En principio, no quieren un nuevo partido, desean que los socialistas vuelvan a sus valores y principios. Si no, habrá escisión.