LA INDECENCIA SE DEBE PAGAR EN LAS URNAS

 

Editorial   de “Libertad Digital” del 18/02/2004

El comunicado de ETA no viene sino a confirmar la degradación moral de los independentistas catalanes y de todos aquellos que están dispuestos a tenerlos como socios de gobierno. Nos estamos refiriendo, tanto a Pascual Maragall, que ya gobierna en coalición con los independentistas, como a José Luis Rodríguez Zapatero, que no sólo ha aceptado ese pacto en Cataluña, sino que contempla el apoyo que Carod Rovira le ha ofrecido esta misma semana a su propia investidura en el caso de que el PSOE sea el partido más votado en las próximas elecciones generales.

 

La tregua terrorista restringida a Cataluña con el objetivo de respaldar el independentismo no es más que una repugnante y vieja aspiración de los socios de los socialistas catalanes. Que Carod Rovira es, literalmente, el padre ideológico de esta nueva estrategia criminal, no nos cabe la menor duda. Que ETA está haciendo ahora simplemente lo que el socio de Maragall quería desde hace tiempo que hiciera, es una convicción que, por nuestra parte, no necesita haber presenciado in situ sus trapicheos en su reciente entrevista con los dirigentes de la organización terrorista. Nos basta con leer el artículo que publicó el posible futuro socio de Zapatero en el diario Avui el 31 de mayo de 1991 tras el atentado de Vic y compararlo con lo que dicen ahora los etarras en su comunicado.

 

Rajoy no sólo debe proponerse batir a un Zapatero capaz de presentarse a las elecciones en semejante compañía de indeseables; debe a aspirar a hacerlo de tal forma que provoque el posterior cese de su contrincante como dirigente de la oposición. Almunia, desde luego, fue bastante menos merecedor de su destino dimisionario que el que se está labrando a pulso la debilidad moral y política de Zapatero. ¿Cómo no ambicionar y reclamar a Rajoy “más mayoría” ante este panorama? ¿Tan bajo creemos que es el perfil moral de los españoles?