ESPAA EN JUEGO: DISGREGACIN, CONFEDERACIN O UNIN

Luis Bouza-Brey, 19-11-12

 

A finales de Marzo decid abandonar el Ruedo Ibrico, dejarlo a su desdichada suerte, pues llegu al convencimiento de que el intento de las generaciones de la Transicin haba fracasado, de que no habamos sido capaces de crear una democracia normal, decente y estable, adecuada para resolver los problemas endmicos del pas: la centrifugacin del pas haba traspasado las lneas rojas ya hace tiempo, la economa estaba destruida, el sistema poltico era disfuncional y estaba corrompido, las lites no haban dado la talla, y el pueblo no pareca estar al nivel adecuado para fundar una democracia y un Estado moderno, asemejndose ms a diversos rebaos de borregos que a una sociedad de ciudadanos democrticos.

Por otra parte, despus de varios aos de ir contracorriente avisando de los peligros que ya se haban transformado en hechos, estaba convencido de que mi trabajo era intil: los pocos que me lean y podan coincidir conmigo eran eso, muy pocos, y mis escritos no llegaban a la opinin pblica, pese a haber acertado en la mayora de los anlisis, diagnsticos y previsiones formulados.

La conclusin lgica de todo ello era inmediata: haba estado perdiendo el tiempo, las energas y la moral, y lo apropiado era dejar de resistirse intilmente a lo que pareca ser el triste destino de nuestro desdichado pas, el de hundirse por ensima vez en el caos, la corrupcin y el desastre, despendose fuera de Europa y transformndose en un reino de taifas atrasado, genticamente enfermo y problemtico para el conjunto de la civilizacin occidental, a la que habamos demostrado sobradamente no ser capaces de incorporarnos.

Mi percepcin de la situacin no ha cambiado, sino que ha ido confirmndose: el 25N constituye el acontecimiento final de un proceso degenerativo que acabar destruyendo el pas, o sometindolo a un largo estertor agnico que se prolongar unos aos, sin que los actores den con la solucin a los problemas, mientras continuan formulando diagnsticos errneos y pseudo soluciones que agravarn aqullos hasta llegar a la hecatombe final del hundimiento del pas.

 

UNA DESPEDIDA HONORABLE

 

Por ello, deseo hacer mi ltima aportacin, acompaando al muerto ---el Rgimen del 78--- en su ltimo viaje, y formulando un diagnstico final y unas propuestas de solucin a lo que nos sucede, centrado en la crisis del modelo de Estado que manifiestan las elecciones andaluzas, vascas y catalanas.

Debo advertir, antes de nada, que estoy convencido que la lite poltica emergente de este largo proceso de treinta y pico aos es la principal responsable de la destruccin de las esperanzas que nos acompaaron en los momentos iniciales de la transicin, y del hundimiento del rgimen fundado con la Constitucin del 78, ensimo intento de construir un pas democrtico, civilizado y europeo, por lo que, aunque intentar limitar mis tendencias descalificadoras hacia ella, no voy a renunciar a sealar su inepcia y corrupcin material y mental con adjetivos contundentes, pues la gravedad de la situacin a la que nos han conducido no permite remilgos ni escrpulos expresivos derivados de la tolerancia cvica, ante el desastre en el que nos han hundido, unos por accin y otros por omisin de su deber de denunciar el desaguisado permanente y desvergonzado del que han resultado cmplices.

 

 

LA CRISIS DEL MODELO DE ESTADO

 

Aunque la situacin andaluza no constituye por s misma el factor causal de la crisis del modelo de Estado, y no la voy a analizar de manera directa aqu, s que constituye un factor coadyuvante de primer orden en la deslegitimacin del sistema poltico y el incremento del apoyo al independentismo as como de la propensin a la crisis final del Estado: El PSOE andaluz ha manifestado unos niveles de corrupcin inadmisibles, y, por aadidura, los responsables directos de esta corrupcin han vuelto a salir reelegidos, para presidir el PSOE y Andaluca, demostrando con ello que el poder, en este sistema, es inmune a todo tipo de control. No existen controles efectivos del poder poltico ni a nivel electoral, ni parlamentario, ni judicial, ni administrativo, y las lites polticas de este pas se perpetun en el poder hagan lo que hagan, asemejndonos cada da que pasa cada vez ms a una repblica bananera.

Pero esta corrupcin y deslegitimacin de la lite poltica andaluza es extensible igualmente a la del conjunto del pas y a las de los subconjuntos de todos los territorios espaoles, incluidos los gobernados por oligarquas etnonacionalistas como las del Pas Vasco y Catalua. Existe una corrupcin, descoordinacin y desgobierno generalizados resultantes de la dinmica centrifugadora y la apertura indefinida propias del Estado autonmico tal como ha sido diseado en sus inicios y se ha ido desarrollando a lo largo de los ltimos treinta y pico de aos.

Pero de esta dinmica centrifugadora son principalmente responsables las lites etnonacionalistas, estancadas en un inmovilismo de principios e ideologas que dura ya siglo y medio, que las impulsa a oponerse delirantemente a la integracin, y a chantajear permanentemente al conjunto de la sociedad espaola. Chantaje ante el que los partidos nacionales representativos, el PP y el PSOE, se han dejado llevar por un oportunismo irresponsable de cesiones esenciales, acompaado de la incapacidad permanente para un renovado Pacto de Estado. Incapacidad estimulada por el efecto catalizador de un sistema electoral aberrante y destructivo, que favorece el chantaje de las minoras independentistas enemigas del rgimen constitucional, transformndolas en bisagras carentes de escrpulos y orientadas al cambalache permanente de apoyos por privilegios reaccionarios y anacrnicos, propios de la premodernidad localista y estamental o etnicista, anteriores a la igualdad derivada de los logros propios de la Revolucin francesa y el Mundo moderno.

Este anacronismo y estancamiento inmovilista de los etnonacionalismos perifricos es el que los lleva a propugnar un confederalismo demencial o un independentismo suicida y antieuropeo, y a producir un vaco de integracin en el sistema poltico que impulsa la degradacin propia del pensamiento dbil y oportunista de los dos grandes partidos, PP y PSOE orientndolos a adaptarse a este vaco mediante la opcin a favor de una asimetra incontinente y transgresora de los principios modernos, o a aberraciones perversas del federalismo contrarias al principio de igualdad.

 

LA DESLEALTAD Y TRAICIN DE LOS ETNONACIONALISMOS

 

CIU y el PNV constituyen el paradigma de una psicosis poltica consistente en el delirio esquizofrnico paranoide que los imposibilita para contribur en positivo al desarrollo del pas (del que consideran propio, sus naciones, y del que consideran ajeno, Espaa). Al encontrarse estancados en ideologas y percepciones propios de hace siglo y medio, son incapaces de percibir la transformacin del conjunto de la sociedad espaola, adaptar sus principios y criterios ideolgicos a la modernidad, y elaborar frmulas de unin de la diversidad propias de los Estados descentralizados modernos: siguen manteniendo embalsamado en el trasfondo de su pensamiento colectivo un irredentismo e independentismo que los impulsan permanentemente a la deslealtad y traicin, aunque la disfracen con pactos de conveniencia para conseguir objetivos tcticos, siempre orientados por la estrategia de la consecucin del objetivo final de la independencia nacional y la construccin de un Estado propio.

Este inmovilismo anacrnico se perpeta cerrilmente entre las lites y el pueblo de Euskadi y Catalua aunque en este siglo y medio transcurrido desde sus orgenes, la construccin de naciones caracterstica del siglo XIX haya sido superada por la propensin inexorable hacia la unin en el marco europeo derivada de la globalizacin, la experiencia traumtica derivada del sufrimiento producido por dos guerras mundiales, y la construccin de la Unin Europea, superpuesta a los Estados nacionales existentes.

El delirio esquizofrnico consistente en su incapacidad para asimilar los cambios acelerados y percibir la realidad de un mundo globalizado, junto con la momificacin de sus principios fundacionales anacrnicos, los llevan al victimismo permanente frente a un enemigo inventado, al falseamiento compulsivo de la realidad y de la Historia, al etnicismo retrgrado y a una insatisfaccin compulsiva que los empuja a la fijacin de objetivos polticos irreales e irrealizables, como el confederalismo y el soberanismo, que terminarn por dinamitar la economa de sus sociedades y el autogobierno posible, traicionando los compromisos constitucionales bsicos, violando la Constitucin y las leyes, rompiendo la integridad del ordenamiento jurdico y destruyendo, por ensima vez, el rgimen de libertades deseado y aprobado por el pueblo.

 

LA INEPCIA E IRRESPONSABILIDAD DEL PSOE

 

Pero las desgracias nunca vienen solas, y al estancamiento de los etnonacionalismos se le ha aadido el anquilosamiento y corrupcin del PSOE, que despus de la renovacin experimentada a comienzos de la transicin, se ha visto abocado a morir de xito, como inintencionadamente profetiz Felipe Gonzlez en su poca dorada.

En efecto, el xito del PSOE a partir del ao 82, produjo una avalancha de oportunistas dispuestos a escalar en el interior de una organizacin necesitada de personal para cubrir innumerables puestos polticos, deteriorando la moral interna y la coherencia en los principios del partido. Pero adems de ello, la victoria del neoliberalismo en los aos setenta, la globalizacin disparada desde los ochenta, el derrumbe del comunismo en los noventa y el acceso a la secretara general de una personalidad como Zapatero han transformado al partido en una organizacin plagada de corrupcin y oportunismo, orientada por una retrica progresista frvola y vaca, ansiosa por mantener los mltiples chiringuitos de posiciones de poder y status en una lucha descarnada con la competencia poltica del PP, alejada del respeto a la democracia y al Estado de Derecho, y obsesionada por el poder y el voto a costa de lo que sea.

Esta dinmica de oportunismo, corrupcin mental y material, frivolidad e inepcia irresponsables de los socialistas, los ha llevado a plegarse a las propensiones inmediatas de sectores significativos de la poblacin, haciendo polticas populistas, rompiendo los consensos bsicos existentes desde la transicin con la derecha liberal-conservadora mediante su alianza con el primitivismo extremista de independentistas e izquierdistas, la formacin de tripartitos orientados hacia el extremismo, el sometimiento a las estrategias golpistas y filoterroristas de los etnonacionalistas, y el intento de exclusin del PP mediante un Pacto del Tinell generalizado a todo el pas con el pretexto de la lucha antifranquista. A ello hay que aadir la desvergonzada manipulacin del poder jurisdiccional, y la violacin implcita de la Constitucin, transformndola de normativa en nominal a fin de consolidar sus acuerdos con independentistas, as como la ruptura del Pacto Antiterrorista, la firma de acuerdos ocultos con los terroristas, en el intento de conseguir el abandono de las armas por aqullos, sin importarles la legitimacin sobrevenida de ETA gracias a las concesiones obtenidas y el debilitamiento del frente constitucionalista.

Esta debacle del PSOE ha tenido su correspondiente reflejo en la desorientacin e inepcia del PSC, dirigido ideolgica y tcnicamente por el sector de troyanos nacionalistas que se impusieron en su interior desde el proceso de fusin de inicios de la transicin, a lo que se aadi la demencial poltica de Maragall de pactos con ERC, reforma del Estatuto de Autonoma en direccin confederal y anticonstitucional, Pacto del Tinell para excluir y marginar al PP y perversin de la ideologa federal con la defensa de la asimetra.

Debido a esta perversin permanente, el PSC ha acabado por resultar abducido y transformado en un valido del nacionalismo, abandonando a su electorado natural y dejando indefenso y desvalido el constitucionalismo en Catalua.

Hoy el PSC se caracteriza por su indefinicin, la incapacidad para presentar una alternativa al independentismo, el falseamiento renovado del federalismo como va de escape para no comprometerse a hacer frente al etnonacionalismo, posicionndose en una estrategia de concesiones permanentes hasta que aqul consiga sus objetivos, y la obsesin por la defensa de las polticas anti PP como nico signo de identidad antifranquista y progresista.

Para el PSC, hoy, cualquier oposicin coherente al etnonacionalismo constituye un obstculo para el encaje de Catalua en Espaa, transforma al actor oponente en fabricante de independentistas y significa hacer polticas anticatalanas. Los troyanos han efectuado una labor de zapa muy efectiva y destructiva, arrasando a un partido socialista internacionalista, cosmopolita y de izquierdas y transformndolo en un apndice subordinado a las polticas etnicistas, reaccionarias e independentistas de los nacionalistas.

 

 

EL AVESTRUCISMO ACOMPLEJADO DEL PP

 

Pero tambin el PP se ha dejado embarcar en este proceso de degeneracin generalizada del rgimen del 78. Las acusaciones de franquistas les han acobardado ante la opinin pblica, debilitando su oposicin ante la alianza destructiva de izquierdistas y nacionalistas, y el intento de buscar apoyos en las bisagras nacionalistas, a partir de una supuesta afinidad ideolgica, tambin los ha neutralizado ante el rumbo centrifugador y destructivo impuesto por aquellos al sistema poltico.

La pauta seguida recientemente por el PP ha sido la del avestruz, sin hacer una oposicin firme y elaborar una alternativa frente a las polticas aberrantes de Zapatero, Maragall y los nacionalistas, cerrando los ojos a la espera de que la inepcia del PSOE-PSC los derribara y le diera la oportunidad de alcanzar el poder.

La consecuencia de esta poltica de oposicin es que el Gobierno de Rajoy ha accedido al poder sin tener formulada una alternativa poltica de Regeneracin del sistema, concentrando su esfuerzo e iniciativa en las polticas econmicas de estabilizacin dictadas por la UE, pero sin tomar la iniciativa ineludible y vital en la necesaria regeneracin del sistema y la revisin constitucional y electoral a fin de acabar con la corrupcin y la degeneracin oligrquica, antidemocrtica y centrifuga del rgimen del 78.

Si el PP no lidera el proceso de Regeneracin urgente y vitalmente necesario va a desaprovechar una oportunidad histrica de evitar males catastrficos para el pas, sin dejar ms salida al pueblo espaol que el intento de activar un proceso constituyente fuera de los canales institucionales establecidos, bloqueados por la corrupcin mental y material de unos actores polticos cada vez ms deslegitimados y carentes de autoridad para gobernar.

 

EXISTE UNA ALTERNATIVA AL DERRUMBE Y DESINTEGRACIN DEL RGIMEN DEL 78?

 

El rgimen se est descomponiendo a causa de su perversin oligrquica, su corrupcin, su centrifugacin y la deslealtad y traicin de los etnonacionalismos. Hace unos meses formul una propuesta de Regeneracin del sistema que considero sigue teniendo validez, por lo que voy a centrar mi atencin en este momento en las polticas necesarias para hacer frente a la traicin del etnonacionalismo.

 

 

PARAR EL GOLPE

 

En primer lugar, los espaoles y sus representantes polticos han de ser conscientes de que se est produciendo un Golpe de Estado. A cmara lenta, pero un Golpe de Estado que terminar con el Rgimen del 78, la Constitucin y el sistema de libertades que nos dimos en la salida del franquismo.

Un Golpe de Estado al que no detendrn ni Constituciones, ni Tribunales (Mas dixit) y que finalizar con un referndum anticonstitucional orientado a destruir el sistema autonmico para transformarlo en un sistema confederal con diversas soberanas, o en un Estado fallido del que se desgajarn varios Estados independientes.

Un Golpe de Estado es una ruptura de un rgimen mediante la utilizacin de la autoridad y la fuerza de que dispone un sector del poder poltico constituido para cambiarlo al margen de los procedimientos establecidos de cambio, y sustituir el rgimen por otro distinto.

Ante este Golpe, la primera tarea de nuestros representantes, si es que lo son y cumplen con su obligacin de cumplir y hacer cumplir la Constitucin y las leyes, es pararlo. Y para ello cuentan con un repertorio de opciones polticas e instrumentos normativos que les dotan de herramientas suficientes, si estn dispuestos a usarlas.

1.- Pero el Golpe slo se puede detener si existe voluntad poltica para ello: para anular la voluntad de unas minoras que pretenden imponer una ruptura del Rgimen constitucional en contra de la voluntad mayoritaria del pueblo y las normas que la fijaron. Por consiguiente, la primera herramienta para detener el Golpe de Estado es que la inmensa mayora del pueblo, a travs de sus representantes constituidos en los dos grandes partidos polticos ---PP y PSOE---, con el apoyo de, al menos, el resto de pequeos partidos constitucionalistas ---UPyD y Ciudadanos--- manifieste en sede parlamentaria su voluntad abrumadoramente mayoritaria ---creo que alrededor del 80% del pueblo espaol--- de cumplir y hacer cumplir la Constitucin y las leyes, mediante un Pacto de Estado que recupere el consenso bsico de la transicin roto por Zapatero y sus alianzas demenciales, y formule la que resulta evidentemente necesaria revisin de la Constitucin mediante los procedimientos de reforma establecidos en ella.

2.- Existen, adems, tres herramientas potentes a disposicin de las autoridades que representan a la mayora del pas.

A) Una primera es la de la anulacin por el Tribunal Constitucional de la convocatoria de cualquier referndum inconstitucional, cuando esta iniciativa secesionista intente ponerse en marcha (art. 161, 2 de la Constitucin).

B) Una segunda herramienta es la aplicacin del artculo 155 de la Constitucin, que establece 1. Si una Comunidad Autnoma no cumpliere las obligaciones que la Constitucin u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al inters general de Espaa, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autnoma, y, en el caso de no ser atendido, con la aprobacin por mayora absoluta del Senado, podr adoptar las medidas necesarias para obligar a aqulla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la proteccin del mencionado inters general.

Para la ejecucin de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podr dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autnomas

C) Existe, por ltimo, una tercera herramienta constituida por los diversos artculos del Cdigo Penal que tipifican los delitos de Rebelin, Sedicin o Usurpacin de atribuciones. Dichos artculos van del 472 al 484 para la rebelin, del 544 al 549 para la sedicin, y del 506 al 509 para la usurpacin de atribuciones.

 

En mi opinin, se debe hacer llegar a los golpistas la decidida voluntad de las autoridades y representantes del pueblo espaol de cumplir y hacer cumplir la Constitucin y las leyes, y hacerles saber a lo que se enfrentan si intentan destruir ilegalmente el rgimen democrtico.

La laxitud en el cumplimiento de la Constitucin y las leyes existente hasta ahora debe terminarse, restableciendo de una vez el cumplimiento del Derecho y fijando definitivamente las lneas rojas que no se pueden traspasar.

 

CAMBIAR LA DINMICA POLTICA DEL SISTEMA: PASAR DE LA CENTRIFUGACIN A LA INTEGRACIN Y COOPERACIN

 

La dinmica de las concesiones indefinidas y sin lmites a los etnonacionalistas se debe acabar: ya ha durado demasiado y ha creado un rgimen de distribucin territorial del poder disfuncional y rupturista. Los etnonacionalistas catalanes de CIU han dejado de hacer la puta y la Ramoneta (Jordi Pujol dixit) para quitarse la careta y transitar a la reivindicacin de la insolidaridad padana o la independencia: han traicionado la confianza puesta en ellos y mostrado a las claras su deslealtad.

Ante este posicionamiento de los nacionalistas, el juego de treinta y pico de aos de concesiones debe terminarse, y recuperar la vigencia de los principios constitucionales democrticos e igualitarios, sin ms mandangas centrifugadoras, etnicistas y reaccionarias.

El Pacto de Estado inexcusable entre PP, PSOE, UPyD y Ciudadanos debe incluir los principios y la defensa de un Patriotismo Espaol Integrador de la Diversidad que d cauce de legitimidad a la integracin del autogobierno local con el gobierno global del conjunto de Espaa y a la gobernacin de la Unin Europea.

Estos principios de un patriotismo espaol integrador de la diversidad son los nicos legtimos en el marco constitucional. Si se desea aplicar otros como los de el hecho diferencial nacional para fundamentar cambios estructurales que permitan soberana territorial en lugar de autonoma, o confederalismo o independencia territorial, que se intente mediante los procedimientos de reforma constitucional establecidos y su autorizacin por el conjunto del pueblo espaol. Un Estado Democrtico y de Derecho, miembro de la Unin Europea, no puede permitir la vigencia legitimadora de esos principios alternativos ni la instauracin de estructuras que los impongan en contra de la voluntad de la mayora.

Pero para mantener la vigencia de los principios de un Patriotismo Espaol Integrador de la Diversidad hace falta formularlos y defenderlos con coherencia y contundencia, y no dejarse llevar por el lenguaje y las frmulas ideolgicas de etnonacionalismos enemigos de Espaa e izquierdismos pervertidos por su propia inepcia y oportunismo antipatriticos.

Para ello se hace preciso cambiar la dinmica del proceso poltico de la Transicin: es vitalmente necesario y urgente sustituir la dinmica de la concesin permanente por la de la integracin coherente y contundente, definir como desleales y traidoras las tcticas nacionalistas del chantaje ladino con el fin de aproximarse a la soberana e independencia, y luchar contra todo tipo de concesiones, componendas y pactos que vayan en esa direccin, las realice quien las realice.

Si esto no se hace, demos el pas y el rgimen de libertades por muertos y enterrados, ya o dentro de muy pocos aos.

 

INICIAR UN PROCESO DE REVISIN CONSTITUCIONAL Y DE REFORMA DE LA LEY ELECTORAL

 

El establecimiento de una nueva dinmica del sistema poltico no se puede realizar sin introducir cambios estructurales que frenen la centrifugacin e inicien la integracin. Estos cambios estructurales los he formulado en mi artculo arriba mencionado de propuesta de Regeneracin del sistema, pero creo que se pueden sintetizar todava ms con las siguientes frmulas:

1.    Reforma de la Constitucin a fin de instaurar un rgimen electoral mayoritario con un subsistema complementario de asignacin de una porcin de los escaos del Congreso mediante recuento nacional de votos sobrantes que no hayan obtenido representacin en el mbito de las circunscripciones uninominales.

2.    Establecimiento en la Constitucin del principio de igualdad poltica entre las Comunidades, admitiendo nicamente la asimetra derivada de hechos naturales como la presencia o ausencia de costas, la insularidad o el bilingismo, sin que este ltimo hecho natural impida la vigencia del mismo en las instituciones y el sistema educativo autonmicos por medio de perversiones monolinges inducidas desde el poder local.

3.    Revisin del sistema de distribucin de competencias y reasignacin de algunas competencias al Estado, como la Educacin compartida, el sistema fiscal comn que implique la integracin de los fueros con criterios de igualdad, solidaridad y equidad, o la supresin de los mismos si esto no se admite; la regulacin y control de inversiones injustificadas o derrochadoras, as como de gastos injustificados derivados de polticas clientelares de personal administrativo por parte de las Comunidades Autnomas.

4.    Activacin de controles operativos del mantenimiento de las estructuras constitucionales del Estado Autonmico mediante la accin fiscalizadora del Congreso y Senado; del Poder Jurisdiccional, Constitucional y Ordinario; de la Fiscala General del Estado y los Fiscales de los Tribunales Superiores de Justicia. Revitalizacin de las funciones de los Delegados y Subdelegados provinciales del Gobierno en coordinacin con la Intervencin General del Estado; aprobacin de Leyes de Armonizacin de la legislacin autonmica cuando ello sea necesario para el mantenimiento de la coordinacin del conjunto del sistema (artculo 150.3 del texto constitucional).

5.    Reforma de la Constitucin, a fin de crear un Senado similar a los de los Estados federales, que permita y haga inexcusable la participacin de las Comunidades Autnomas en las decisiones del conjunto, sin permitirles su autoexclusin orientada a justificar distanciamiento poltico y rechazo de las instituciones comunes.

 

Este conjunto de propuestas constituyen sugerencias de revisin constitucional y legal para apoyar el cambio necesario del sistema autonmico actual, a fin de fortalecerlo y corregir sus perversiones y aberraciones. Los integrantes del bloque de la Constitucionalidad deberan encargar de una vez un dictamen a diversos tcnicos a fin de proponer medidas en un plazo fijado que articulen la revisin necesaria de la Constitucin y las Leyes.

 

 

 

EL TIEMPO SE ACAB

 

Las elecciones vascas y las catalanas del 25N demuestran que no se puede continuar haciendo el avestruz ante instituciones gobernadas por independentistas filoterroristas o progolpistas. Si la Regeneracin del sistema mediante su refundacin y revisin constitucional no se pone en marcha urgentemente mediante el Pacto de Estado de los componentes del bloque de constitucionalidad repetidamente mencionados, vistmonos de luto de una vez para asistir al funeral del Rgimen del 78 y acompaarlo a su ltima morada. Si su muerte se produce en respuesta a la ceguera, sordera y silencio de los representantes del pueblo espaol, ste quiz no tenga otra opcin que buscar la defensa de la Patria mediante la lucha por la apertura de un PROCESO CONSTITUYENTE fuera de los canales establecidos, a fin de salvar a Espaa mediante la instauracin de una democracia autntica que ponga fin al sistema oligrquico vigente.

La solucin que se imponga en un proceso constituyente es muy probable que sea mucho ms centralizadora que la propuesta reformista y regenerativa realizada aqu, despus de que se haya experimentado el desastre inducido por un rgimen oligrquico y centrfugo pervertido.

 

Deseara que nuestros representantes polticos se dieran cuenta de que las soluciones resultantes de bandazos traumticos derivados de catstrofes polticas posiblemente no constituyan una solucin real ms que en el corto plazo